jueves, 3 de noviembre de 2011

Sencillamente cambios

¿Qué es la vida sin cambios? ¿Alguien lo sabe? O, es más, ¿alguien valora estos cambios?
Oh, sí. Claro que sí. Pero no siempre.
Seguramente, solo valoramos estos cambios cuando, a nuestro parecer, la situación pasa de peor a mejor. Aunque también puede ser al revés o a lo mejor ni si quiera sabes cómo clasificar este cambio, ¿es bueno o es malo? 
Preguntas difíciles que algún día nos serán respondidas.

Están los cambios que pueden considerarse buenos, como...
Esas veces en las que todo cambia. No importa nada más que tú y lo que te hace feliz en ese instante. Entonces olvidas todo lo que te preocupa y eres intensamente feliz por poder liberarte por un momento.
Y después, los cambios que pueden considerarse malos:
Aparecen cuando el peso de esas preocupaciones olvidadas te aplastan sin deliberación.

A veces dudas sobre si algo valió realmente la pena como pensabas en aquel momento, si habían más pros que contras o menos.
¿Y si no lo valía? ¿De qué sirve saberlo? Yo lo sé: No sirve de nada. ¡Despierta! Las decisiones ya fueron tomadas, no hay vuelta atrás. ¿Que si habría sido mejor la situación de haberlo apostado todo por eso o no? ¡Y qué más da! 
No hay forma de saberlo, tan solo existen suposiciones. Y no sirve de nada vivir en el pasado.
Sencillamente, tienes que esperar el siguiente cambio.

¡Afronta esos cambios!
La vida trata de eso.




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