¿Qué es la vida sin cambios? ¿Alguien lo sabe? O, es más, ¿alguien valora estos cambios?
¿Y si no lo valía? ¿De qué sirve saberlo? Yo lo sé: No sirve de nada. ¡Despierta! Las decisiones ya fueron tomadas, no hay vuelta atrás. ¿Que si habría sido mejor la situación de haberlo apostado todo por eso o no? ¡Y qué más da!
Oh, sí. Claro que sí. Pero no siempre.
Seguramente, solo valoramos estos cambios cuando, a nuestro parecer, la situación pasa de peor a mejor. Aunque también puede ser al revés o a lo mejor ni si quiera sabes cómo clasificar este cambio, ¿es bueno o es malo?
Preguntas difíciles que algún día nos serán respondidas.
Están los cambios que pueden considerarse buenos, como...
Esas veces en las que todo cambia. No importa nada más que tú y lo que te hace feliz en ese instante. Entonces olvidas todo lo que te preocupa y eres intensamente feliz por poder liberarte por un momento.
Y después, los cambios que pueden considerarse malos:
Aparecen cuando el peso de esas preocupaciones olvidadas te aplastan sin deliberación.
A veces dudas sobre si algo valió realmente la pena como pensabas en aquel momento, si habían más pros que contras o menos.
No hay forma de saberlo, tan solo existen suposiciones. Y no sirve de nada vivir en el pasado.
Sencillamente, tienes que esperar el siguiente cambio.
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