Maldita la hora en la que olvides desconfiar.
¿Por qué? Pues porque cuando confías (demasiado) en algo o en alguien, cuando solo esperas cosas buenas, o mejor dicho, cuando NO te esperas algunas cosas... luego te atizan bien fuerte.
Antes que nada tienes que tenerte seguro a ti mismo, confianza a tope en uno mismo. Luego en lo demás. Si confías tanto en algo como para dejarte llevar en sus brazos, dejarte a su merced...
Bueno, simplemente no lo recomiendo.
Luego está algo que no encuentro ni quiero remedio: echar de menos a alguien, alguien que te hace feliz, que te hace sonreír y divertirte.
Por lo tanto se podría decir que
consejos vendo que para mí no tengo. Puedo sobrevivir yo sola, pero para VIVIR sí que necesito algo más, y no me molestaría... si pudiera tenerlo.
''He aprendido a volar
con el viento que sopla
tan solo 'pa' verte.
Y aunque tú estés tan lejos
vendré a buscarte
y más tarde quién sabe...''